Balde

En el horizonte de mi suspiro
se cuadra tu imagen ahumada,
pavonada, sudorosa

y ahuyenta mi calma
tus temblores excasos
de lobos con germenes,

[el no pedir explicaciones,]

al filo de la cama
era lo que mas me gustaba de ti,
el quedarte callada,
sin decir nada,
esperando que los abismos se forjen en tu espalda
aguantando los silencios.

sin queridas, mayonesas o preguntas.

que te reconoces pergamino en blanco
seco bajo al sol

y por defecto

llena de plumas
asfaltadas en humo

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