Imaginarios y otras puntas curvas sin filo

Supe que estubo en mi cuarto, husmeando bajo las sabanas, buscandose. Supe que revolvio con sus dedos mis cajones, detectando con su sentidos algun rezago triste de mi paso por ellos. Se tambien que antes de entrar, justo besando el alma de la ausencia de puertas, penso en mi nombre mientras con su recuerdo dibujaba mi silueta cansada a los pies de la cama contando, como siempre, las hormigas, que a ciegas, cruzaban en fila la habitacion. Se tambien, que no largo el llanto aun cuando lo sentia y en la comisura de sus parpados mi presencia se iba acumulando, iba agregando peso, iba invocando noches.

Podria imaginarla - casi - como perdida se quedaria en medio de la habitacion justo debajo de las luces mudas, justo encima de las marcas de cera derretida con las cuales sepultabamos a las hormigas antes de irnos a la cama. Como deberian sus ojos entrecerrarse cuando se acostase en el lado que le toca y la luz ligeramente volviera a jugar a despertarla, quizas me llamo con la mano, con un ligero suspiro o un entre abrir de piernas. Amaneceria seguramente a cualquier hora - seguramente a cualquier hora-, si escuchara nuevamente a su nombre derretirse,
en mi oido, como gota de agua turbia sobre un plato de cal.

Supe tambien que no pudo mas con su vida y que en silencio prometio no volver a conversarse, dejando para siempre a su voz encajonada entre aquellos cuatro latidos que compartimos una vez.

1 comentario:

  1. te xtraño.... comisura... esa palabra.... la comisura de sus labios sabia a..... no se xq me hace acordar a ti la palabra comisura.... quiero hablar cntigo. diana

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