Puerta

Sin excusas se renuevan los caminos por donde la calma, tan calma, se cae de costado. Sin excusas, como siempre, se logran ver desdichadas a lo lejos. Susurrandose que no se pueden amarrar las carnes al hueso. Que no tienen edad para ello.

Sin embargo, yo que las miro, tiemblo al pensar que se acercan. Que quiza puedan rondarme por la noche y susurrarme que no podre despertar. Por eso es que me lleno de escamas cuando las veo sonreir. Con sus filas de dientes sonrien en trecientos sesenta y seis grados, girando denuevo sobre su propio ego. Abren las tiesas alas e intentan volar. Pero no vuelan.

Por eso los martes arden en la acera. Por que me hago externo y no me sobran paciencias.

1 comentario:

  1. no sé por qué pero me imaginé la piel como una puerta (de escape)

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