Castro Barros y Loria

La salvedad de estar vivos se nos escapa de la conciencia a diario, y nos bajamos, corremos, conversamos, gritamos, peleamos, comemos , respiramos... sin darnos cuenta. Y doblamos a la derecha porque a la derecha siempre doblamos, porque ese es el camino mas corto , el que mas nos guta. Miramos las tiendas vemos las marcas, los colores, los precios... y consultamos, con la mirada capitalista, del que nos atiende, en busca de algun gesto d aprobacion, palmadita en el hombro, para saber que estamos bien. Que somos duenios de lo que queremos y nosotros mismos somos lo primero en la torre, nos queremos a nosotros por sobre todo. Por sobre la curva a la izquierda, por sobre las horas de gimnasio, por sobre la pastafrola o la ricota. Se nos hace tan menos complicada esa respuesta, que nos quedamos inconcientes en las escaleras que bajan, pensando juntos con los demas, en lo que mas queremos. Cada uno es su pedazo de tierra movil, cada uno en sus asientos estatales de madera, que tan comodos nos hacen sentir y nos sentamos observando el espacio naranja, mientras, como sordos, nos quedamos inpavidos al sonido mecanido de la abduccion.


Pero no todo siempre es como siempre y a veces un pequenio tarareo azul extiende la mano , pequenia mano, con su rostro de voces en juego y el pecho lleno de mates por tomar. Estrechando nos invita a un suenio, a un quebrar de columnas, a caernos de espaldas fuera de nuestro espacio tan magro y cada vez menos inaudito. Nos propone sus ojos y concede un deseo. Un momento de amistad a cambio de dos denarios, con los cuales poder pagarle al balsero el desvio de aquel mismo camino, un dia mas.

Asi que nos iremos, si tenemos suerte, tarareando azules esperando con el cuerpo otra vez en los carriles, entre Castro Barros y Loria, otro momento imperfecto y doce segundos de amistad.

1 comentario:

  1. Bienvenido a digital, que más que un lugar o persona es la mente humana hecha materia. La esquematización, las pautas, los espacios, la velocidad. Sería un importante punto de orgullo en nuestra humanidad, el alimento a nuestras almas mediocres y amor propio en la optimización de nuestra propia tecnología, de nuestra creación. Pero ser pesimista está de moda, así que viremos hacia donde siempre vamos, la derecha, y seamos posmodernistas, me veo en la obligación de decirte bienvenido al infierno. Willkommen mein freund, y acomódate en el complaciente mundo de la necedad, de la soberbia, de la ignorancia, al lugar donde todos tienen que decir pero nadie entiende lo que dice. Ponte cómodo y disfruta, tú que eres la excepción... es un descanso tener anfitriones como tú.

    Saludos desde Lima,
    Pedro
    filoterario.blogspot.com

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