Camino


Se empieza siempre una historia por donde menos se debe terminar. Y se continua siendo un parámetro, un límite, de donde no se puede romper el alma en palabras que vayan mas alla de lo que en nuestro ser se siembre. Por eso es que leer una historia que no nos pertenece es vivir dentro de un espacio prestado, de un cuerpo. Sera que nuestra alma se encaje tan solo un imposible poco soñado, o mejor aun , un imposible que no se debe soñar. Si por el contrario, olvidarnos que no somos un paréntesis que contienen y no observamos filosos, cortantes, luminosos. Quiza con poca suerte, nos llevaremos una historia mutilada a la boca, al estomago, a los pulmones, a los dedos, a la espalda y hundidos en el cielo de nuestra imaginación podremos soniar que no nos duele, que no nos pesa, que al fin este cuerpo no es mas muerto ni prestado, si no propio y ligero.

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